Comenzando en 1992, donde el humilde barrio de Ricardo Rojas (Buenos aires) se caracterizaba por la poca población de personas que conocían la verdad del salvador. Viendo esta necesidad se comenzó la evangelización a hombres con problemas de adicciones, quienes durante ese tiempo mostraban un sincero cambio de vida. Continuando con la predicación de la palabra pronto se pudo alcanzar a mujeres y niños, impartiendo para ellos un salón comedor, donde cada día venían a tomar su porción de alimentos.
